La cagué: Errores comunes de los psicólogos cuando empezamos

Jun 19, 2023 | Habilidades terapéuticas, Práctica clínica

Es normal cagarla.

No te sientas mal por eso. No somos malos profesionales por equivocarnos o cometer errores. Somos malos profesionales cuando nos importa poco cometer errores y decidimos hacer como si nada… Pero confío en que no sos de ese tipo de colega… porque los hay, si que los hay.

La gran verdad aqui es que todos hemos cometido errores al empezar la práctica. Es natural. Te estás enfrentando a una serie de desafíos y obstáculos como tener una persona al frente que te cuenta todas sus desgracias y se supone que vos tienes que poder ayudarla. Es que sí podrás ayudarla, si estudias, te supervisas y realmente pones empeño en el caso seguramente algo de lo que hagas dentro del proceso terapéutico podrá ayudar a esa persona. Pero la cosa aqui es que más allá de las ganas, la pasión y toda la onda que desees ponerle a tu trabajo tarde o temprano aparecerá algun error. Por más pequeño que sea.

Asi que si te estás lanzando, si sos psicólogo recién graduado, si apenas vas a comenzar a atender consultorio, mejor grabarte esto: La vas a cagar. Mejor aceptalo desde ya.

A todos nos llega.

Lo que pasa es que muchos piensan en los errores como GRANDES ERRORES del calibre de cometer alguna falta ética grave o que un paciente te denuncie por mala praxis. De esos errores no nos estamos refiriendo aquí ya que me quiero centrar en esos errores «más pequeños y cotidianos». De esos que a la mayoría nos sucedió.

Vuelvo a repetir: todos cometimos algunos de estos errores. Y yo creo que lo más importante es reconocerlos y aprender de ellos para seguir creciendo y mejorando como profesionales. Porque sino realmente no tienen sentido. Si igual te vas a equivocar, ¿Por qué no aprender de ello, no?

En esta entrada, exploraremos algunos de los errores más comunes que los psicólogos pueden cometer en su práctica clínica y cómo evitarlos. Con un enfoque de aprendizaje continuo, podremos brindar un mejor servicio a nuestros pacientes y fortalecer nuestra profesión.

En esta entrada, exploraremos algunos de los errores más comunes que los psicólogos pueden cometer en su práctica clínica y cómo evitarlos. Con un enfoque de aprendizaje continuo, podremos brindar un mejor servicio a nuestros pacientes y fortalecer nuestra profesión. Y precisamente de eso de trata: aprender. Como digo siempre: ninguno nació siendo psicólogo ni tampoco se recibió con 30 años de experiencia🤣

Aquí algunos de los errores más frecuentes y cómo resolverlos:

1- Falta de establecimiento de límites claros:

Uno de los errores más comunes que los psicólogos pueden cometer es no establecer límites claros con sus pacientes. Aquí entran, por ejemplo: no tener horarios claros, no tener una duración máxima de la sesión y que siempre se extiendan más de la cuenta, no tener una política de cancelación clara, no tener una política de impuntualidad, no tener criterios para cuando el paciente falta sin aviso… O TENERLOS, pero no especificarlos.

Colega, te vas a quemar la cabeza si no haces algo con eso. Y a ver, no es que los pacientes lo hacen a propósito. Es que si vos no estableciste las reglas claras, no hay reglas. Sencillamente. En la vida es así. Entonces siempre sucederá que el paciente minutos antes de la sesión te envie un mensaje diciendo que faltará (otra vez) y que piense que no debe pagarte. Si vos nunca le dijiste que esa sesión la debe abonar igual porque no avisó con 24hs de anticipación lógicamente el paciente pensará que no pasa nada. Y aunque vos ya estabas preparada esperándolo y ese tiempo lo podrías haber aprovechado en otras tareas, si no lo especificaste en la primera sesión sencillamente el error es tuyo. No del paciente.

Por eso es fundamental establecer y mantener límites para garantizar una relación terapéutica saludable. Y que todo fluya.

Algunas recomendaciones básicas para evitar este error son:

  • Establecer políticas claras sobre la duración y frecuencia de las sesiones.
  • Definir los horarios disponibles para consultas y mantenerlos consistentes.
  • Establecer límites en cuanto a la comunicación fuera de las sesiones.
  • Ser consciente de la dualidad de roles y evitar situaciones de conflicto de intereses.
  • Usar un contrato terapéutico anexo al consentimiento informado

Por supuesto que también es cuestión de tiempo: todos tenemos miedo a poner límites al principio.

2- Falta de autoconocimiento y autocuidado:

Otro error común es descuidar nuestro propio bienestar emocional y físico como psicólogos. Y no lo dice precisamente la persona más sana del mundo. Yo tampoco me despierto a las 6 am para hacer ejercicio o voy a yoga 5 veces a la semana (y si tu lo haces, te admiro). Sabemos que el autocuidado va más allá de eso y que tiene que ver con encontrar espacios y tiempos en donde seamos realmente conscientes de nuestras emociones, sensaciones y pensamientos lo suficientemente como para atenderlos. No es necesario hacer miles de actividades de autocuidado… a veces con que simplemente te des más espacio entre paciente y paciente para tomarte un tecito al menos, es suficiente.

Es fundamental cuidarnos a nosotros mismos para poder brindar una atención de calidad a nuestros pacientes. Pero realmente creo que a veces va más allá de hacer algo en concreto, y que mucho más importante es hacer el análisis de cómo estamos llevando nuestra práctica.

¿Te preguntaste cuantas horas al día trabajas? ¿Cuánto pacientes a la semana ves? ¿Cuántos minutos tienes entre paciente y paciente? ¿Te llevas trabajo a tu casa?… Y la pregunta más importante: ¿Te sientes a gusto con ese ritmo de trabajo?

Como recomendaciones básicas:

  • Practicar el autocuidado, incluyendo actividades que nos brinden bienestar y reduzcan el estrés.
  • Establecer límites adecuados entre el trabajo y la vida personal.
  • Buscar supervisión y apoyo de colegas o profesionales de la salud mental.
  • Estar atentos a nuestras propias emociones y necesidades, y buscar ayuda cuando sea necesario.
  • Dejar un espacio de entre 5 y 10 minutos entre paciente y paciente

Y algo que también me parece super importante: analizar si la cantidad de pacientes que estás viendo es una cantidad que realmente te sienta bien y consideras puedes llevarlo sin problema. O si es una cantidad que te impusiste para llegar a una meta de facturación determinada o porque un centro te lo exige. Porque para algunos ver a 30 pacientes a la semana no es mucho, y para otros es una barbaridad. Por mi parte creo que no es cuestión de cantidad, sino de qué calidad de servicio puedes brindar viendo a la cantidad de pacientes que ves hoy. Y eso también tiene que ver con el autocuidado.

3- Ser muy improvisado

A veces pensamos en que llevar una consulta tiene que ser de forma fluida, dando espacio a que el paciente se exprese, que saque afuera sus emociones, darle tiempo. Y caemos en la sensación de estructurar las sesiones es un error. Y a ver…

Ser super rígido y querer tener estructuras milimétricamente controladas para cada sesión sí es un error. Pero llegar a la sesión sin nada preparado y buscar improvisar «a qué sale» también es un error. Termina siendo un repaso de la semana del paciente o un espacio de desahogo.

Ni lo uno ni lo otro.

Pero lo que sí tenemos a mano es la posibilidad de tener estructuras claras y trabajar con planificación. Flexiplanificación podríamos decirle. Porque me parece cuando tienes establecido un formato de trabajo que te permita trabajar el motivo de consulta por objetivos, seleccionando materiales acorde y utilizando toda la información que recolectas en beneficio del proceso terapéutico… es una gloria. Ahi si todo fluye.

Entonces tienes una planificación de la sesión pero no llega a ser un cronograma minuto a minuto.

La clave creo que es tomarse el tiempo y destinar algunas horas entre semana a revisar el caso, conceptualizarlo correctamente, buscar información, leer, revisar objetivos, preparar el material terapéutico que podría ayudarnos con ello (como fichas, recursos, cuadernillos, etc) y supervisar si es necesario.

Son horas no asistenciales y sirven al proceso terapéutico. No lo haces «solo por ti», para tener en claro qué hacer en cada sesión. Lo haces en beneficio del paciente principalmente, nunca olvidemos eso.

Entonces aquí me parece importante resaltar algunas preguntas guías:

¿Tienes en claro todas las etapas del proceso?

¿Revisas los objetivos para modificarlos de ser necesario?

¿Sientes que tus sesiones se desarrollan en función de esos objetivos?

¿Cuentas con materiales terapéuticos para dinamizar los encuentros?

¿Sientes que necesitas supervisar?

Como digo: no se trata de ser rígido y esquemático. Se trata de ser bueno planificando.

4- Falta de actualización y formación continua:

El campo de la psicología está en constante evolución, por lo que es esencial mantenerse actualizado y buscar oportunidades de formación continua. Y aquí si vamos a decir que puede ser grave si no lo haces. No olvidemos que estamos trabajando con personas que vienen a nosotros buscando ayuda. Y que si realmente deseas ayudarlos es tu obligación mantener actualizado y estudiado.

Y no se trata de hacer 4 master, 2 especializaciones y acudir a todo congreso que se te cruce. De lo que se trata es que tengas la habilidad de la humildad y reconozcas cuando necesitas profundizar teóricamente en un tema o cuando necesitas pulir tus herramientas. De lo que se trata es que estés abierto a aprender. No necesitan ser master universitarios: a veces con tomar cursos de formación o grupos de estudio, cuenta.

Algunas recomendaciones para evitar este error son:

  • Participar en cursos, talleres y conferencias relacionados con tu área de especialización.
  • Leer libros y artículos científicos para mantenerse al tanto de las últimas investigaciones y enfoques terapéuticos.
  • Mantener contacto con otros profesionales de la salud mental para intercambiar conocimientos y experiencias.
  • Considerar la posibilidad de buscar una supervisión regular para recibir retroalimentación y orientación

Como resumen: podemos cometer varios errores en nuestra práctica y eso no está mal. Creo que todos andamos detrás del mismo objetivo: desarrollar nuestra práctica, poder ayudar a las personas que vienen a nuestra consulta y aumentar la calidad de nuestros servicios. Objetivos más, objetivos menos, la mayoría buscamos eso.

Entonces no es cuestión de no cometer errores o pretender no equivocarse nunca. La clave es mejorar a pesar de esos errores. Y siempre buscar ayuda cuando sintamos que lo necesitamos.

Entonces, sin presiones. Si sientes que cometes alguno de estos errores no te martirices. Estás a tiempo, siempre podemos mejorar.

Solo asi podremos disfrutar de lo que hacemos.

¿Y tu? ¿Cuáles sientes que cometes? ¿Cuáles has cometido en tus años de experiencia?

Un abrazo,
Cintia

Quizás también te interese leer:

2 minutos que te harán mejor psicólogo

En tu email, cada semana

En mis emails te hablo sobre cómo emprender como psicólogo y de todo eso que no nos enseñan en la facultad pero que te encantaría saber porque te haría la vida más fácil.

Leer estos emails no te toma más de 2 minutos y además recibes un kit de regalo:

✺ de regalo en tu mail ✺